
Queridos todos,
Puntualmente Fernando despierta todo el mundo a las 6:00 de la mañana, nos vestimos y acudimos al pequeño desayuno que habría de darnos fuerzas hasta El Acebo. Salimos a las 6.40h del albergue, creo que es nuestro récord de salida si descontamos la primera etapa. Tenemos muy cerca la Cruz de Ferro y será un momento especial. A pesar de la subida llegamos rápido a la cima y podemos ver como ya hay algunos peregrinos con mucho respeto ante la Cruz de Ferro, acudiendo en fila a depositar su piedra y a rezar interiormente sus plegarias. Nos toca el turno y nos acercamos los tres a la Cruz y lanzamos nuestras piedras, y ya descargados de nuestro pesar nos dirigimos al Padre para rezar.
Si Dios padre habita dentro de nosotros, ahí tenemos la prueba válida de su existencia actual, pero su comprensión nos corresponde a cada uno de nosotros genuinamente como la realización de nuestro camino, a mí resulta especialmente revelador en la oración, en pequeños guiños o flechas cazadas al vuelo durante el día, en tratar de dar servicio ‘al pasar’ al lado de mis hermanos tratando de mirar más allá de la coraza de cuero que les pesa más que la mochila para actuar con delicadeza y moderación, tal como dice el proverbio:
‘La acción logra la fuerza,
La moderación resulta en el encanto’
Y después de pequeños gestos, siempre hay que esperar, el reposo en cocina siempre es importante, dejar que adquiera su punto a fuego lento o, mejor aún, con su propio calor, para que se vayan Impregnando los sabores y los aderezos. De nada no sirve correr, es más, puede resultar contraproducente.
Alcanzar la cima de la Cruz de Ferro iniciamos un descenso de 1000 m prácticamente hasta Molinaseca. El tramo desde el Acebo hasta Molinaseca es un Pedregal que te maltrata rodillas, tobillos, piernas…y toca abrir los ojos para no dar un mal paso.


En el Acebo hay un hostal-albergues muy bueno con una piscina grande y allí tenemos a Geordine que lleva un par de días disfrutando de todo y recuperándose los pies. Pero Molinaseca es más bonita si cabe, tiene un puente romano por donde pasa un río de aguas limpias que hacen imposible no pararse y darse un buen baño. Así lo hemos hecho con Andrea que se apuntado a lo irremediable. Dos horas después salíamos hacia Ponferrada que era nuestro destino final de tapa. En Ponferrada y un albergue con muchas literas y no había que preocuparse por llegar temprano. Lo hemos hecho a una hora prudente ya está pasado tiempo de preparar unos espaguetis con pollo, ensalada y fruta. Hemos invitado a Andrea y a Winnie y hemos cenado genial porque las cenas en buena compañía siempre sale mejor.
Quería salir a dar una vuelta por Ponferrada pero mis piernas hoy han dicho ¡no!, Tenía agujetas hasta en el culo! Había que descansar así que mañana, a la Alba, ya aprovecharía para saludar a la ciudad.
Buenas noches!!!

Madre mía ! Íbamos muy bien hasta ver la foto de Leonardo … me da un infarto o me hago caca encima si dejo que una abeja se pose en mi mano!
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