18ª Etapa: León-San Martín del Camino. 24,50 km.

Queridos todos,

Hoy en los hospitales eros nos ofrecieron el desayuno antes de salir así que aprovechamos la ocasión; Café, leche, pan, mantequilla y mermelada, infusiones…Algo caliente se agradece porque las mañanas son frescas. Desayunamos con Winnie y Dora y nos convocamos en el patio para hacernos unas fotos de despedida; ella se quedaba en un día más para descansar y descubrir la ciudad y nosotros debíamos apretar el paso porque hay ganas de empezar el nuevo día y añoranza del resto de la familia.

Dora, a pesar del fresquito, con sus ‘shorts’ ‘cool’,(antes muerta que sencilla), el vietnamita sin mangas y los demás con chaqueta abrochada. Nos dimos unos de esos abrazos inquietos de quien guarda la esperanza de volverse a ver dentro de poquito. Salimos de la albergue y a la vuelta de la esquina nos encontramos con Andrea, que también salía. Somos prácticamente los últimos, como casi siempre, aunque empieza darnos igual.

Después de más de una hora de intentar salir de la ciudad, los chicos, se dieron cuenta de que nos habíamos dejado los palos!!! justo antes de necesitarlos de verdad!!!…Ya te resignas, cada día puede perderse algo, romperse cualquier cosa, no hay que darle mayor importancia, seguimos caminando, no había vuelta atrás posible, sin embargo, le mandé un e-mail a Fabio que se quedaba en León por si nos los podía acercar más adelante. Nosotros seguimos el camino francés o sea que íbamos pegados a la carretera, nos ahorramos unos kilómetros pero el paisaje era más feo y ruidoso. No llevábamos buen ritmo, con los chavales nunca se sabe, o vamos muy lento o vamos muy rápido, eso sí, si ven una cuesta empinada salen corriendo como liebres, emulando a su mamá que no dejaba de hacerlo, en teoría, para pasar antes el mal trago, aunque, entre nosotros, un pequeño punto de chulería había…Lo mejor es no dejarse provocar por estas cuestiones y mantener el paso firme sin más, cual tortuguita ante la liebre.

La idea era llegar a Hospital de Órbigo pero eran casi las 3:00 de la tarde cuando pasamos por San Martín del Camino así que decidí que era suficiente por la jornada y que haríamos noche el martes en Astorga, buscando la oportunidad de abrazar a mis compadres de Diaman y Mar y a sus queridas hijas, Carla y Lucía.

Fue una excelente decisión, teníamos tiempo de descansar, nos ofrecieron cena comunitaria y no estábamos lejos de Astorga a fin de equilibrar esfuerzos. Conocimos a José el peregrino-hospitalero que ayuda en el albergue municipal, un hombre como el paisaje que nos rodeaba pero con bondad, generosidad y espíritu de servicio. Nos preparó una cena de aúpa, Crema de calabacín de la huerta, arroz con pollo guisado y una ensalada variada que monté con la ayuda de otro peregrino filipino. De postre una sandía espectacular y yogurt al sabor. Todo eso y tres botellas de vino tinto de la zona. La rehabilitación fue completa.

José, que salió de un cáncer que hace algún tiempo, prometió hacer el camino si salía vivo y cumplió; ahora prepara con una amiga suya salir de Roma a Santiago, a pie, en busca de ese día a día que lo mantiene vivo y, por ello, ese servicio de hospitalero es pura vocación.

Si no soy capaz de acrecentar ese Espíritu de hospitalidad, como un Padre acoge a su hijo, en mi casa, en mi hogar, algo estaré traicionando de todo este servicio que recibo con mis hijos y con los hermanos que voy encontrando en el camino.

Buenas noches!!!

P.D. Esta entrada pertenece a la etapa de ayer lunes 20 de agosto. Mañana por la mañana tendréis la de hoy, que tenido algún problema técnico con la carga de mi móvil…un abrazo a todos!

2 comentarios sobre “18ª Etapa: León-San Martín del Camino. 24,50 km.

  1. ¡Vaya cómo van pasando los días, de rápido, en el Camino! Como dices, Moisés, con el paso de los días comenzáis a echar de menos a esa vuestra familia de sangre y lo entiendo, de sobras, pero estáis formando una gran familia en exclusiva en vuestro Camino que, seguro, os perdurará con el paso del tiempo, de los años, y hará que la propia tenga algo de celos. ¡Es normal, por otra parte! Chicos os tengo que confesar que me atrapasteis el corazón desde el primer momento que os vi. Años hacía que no hablaba con unos tipos tan estupendos. Sois un trío en el Camino, padre e hijos adolescentes, increíblemente magníficos. Allá donde vais dejáis una gran huella y un ejemplo de familia que.!ojalá!, es lo que más abundara en estos tiempos tan convulsos por los cambios en los que nos toca vivir. Me gustaría deciros mucho más pero, creo, que eso queda para nosotros, familia, y que me gustaría deciros pero no sé cómo, si no es por esta página. Un abrazo de hospitalera, a pie del camino, para unos excepcionales peregrinos y mejores personas.Sé que habéis pasado con buena nota el tramo más complicado del Camino, no por su dureza física si no por su soledad y la dureza dela Meseta. ¡Enhorabuena, chicos, por ello.Qué amplío aprendizaje en esta espectacular Universidad mundial única!

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